- ¿Ni un felicitaciones? - dije retórica mente - salí en tercer lugar, no esta tan mal.
- Bien por vos... solo que. Pensé que me odiabas.
- ¿Odiarte? - se veía tan confundido, debía darle una explicación, pero las palabras no eran mi fuerte. - te quiero demasiado como para odiarte.
- Me confundís demasiado Federica.
- ¿Te confundo? ¿Dudas de tu relación amorosa? - esta bien, eso no era a lo que él se refería, pero quizás la pregunta daba en el blanco y luego me confesaría que había dejado a su novia para estar conmigo y en ese preciso momento yo le diría que ya lo había superado y estaba saliendo con un hermoso chico llamado Alejandro y que estábamos re bien juntos.
- No dudo de eso. Sé perfectamente que la quiero, la valoro y realmente la paso bien con ella. Pero me confundís, porque... no sé como tratarte, si como la chica de mis sueños, si como mi amiga o como la chica que quiere verme infeliz.
- Yo no te quiero ver infeliz. - de a cuerdo, mi pensamiento anterior fue contradicho pero tampoco es que lo quiero ver triste. Solo... creo que quiero que se de cuenta que me ama.
- ¿Estas segura? Me dejaste de hablar y eso ya me ha puesto mal.
¿Me esta chamuyando? Me está tirando onda mientras esta con la novia. LAS COSAS ASI NO VAN. No, no no. Esto es inaudito, INAUDITO. Histérico, quiere tener a una atrás suyo por si la novia lo deja, pero no señor, yo no voy a ser la típica idiota que pisa el palito. Se muy bien como defenderme. Y no voy a andar atrás suyo. NUNCA JAMÁS.
- Perdoname, no quería causarte problemas con tu novia.
- Ella si me deja tener amigas.
Aaaaaaaaaaaaah, ¿ahora soy tu amiga? Hace dos segundos era la chica por la que estabas mal y ahora soy tu amiga. Perfecto, soy tu amiga, los amigos se cuentan cosas. Genial, perfecto. AMIGO.
- Entonces perfecto. ¿Vamos a hacer algo? - le pregunté aprovechando esa "reconciliación amistosa".
- Seguro, vamos al house. Busca tu tabla y vamos.
Mi tabla, aja, si. Perdí mi tabla, Federica que no te invada el pánico, debe estar por allí, es rosada, facil de reconocer y lleva tu nombre. Buscala, buscala. Me di media vuelta y empecé a mirar por el piso a ver si la encontraba, hasta que me encontré con Tomy que estaba sentado sobre ella esperandome. No estaba muy lejos de nosotros, solo a un par de metros, desde su posición yo podía ver perfectamente la cara de Juani.
- Perdón, creo que me colgué hablando con un amigo. - le expliqué.
- ¿Sabes algo Fede? - negué con la cabeza poniéndome en cuclillas para estar a su altura.- Hace mucho tiempo que te venís olvidando de sonreír, pero cada vez que lo ves a él. Tu sonrisa es lo más hermoso del mundo.
Me quedé callada mientras Tomás se paraba, me daba mi tabla y se iba caminando solo. Sus ojos al decirme eso estaban tan... llenos de razón que no puse negarselo. Me quedé un instante algo atónita por lo que me había acabado de decir y quise demostrar que no era así. Demostrármelo personalmente y traté de memorizar todos los ataques de risa y sonrisas. En las fotos, tan características de mi, siempre aparezco sonriendo, pero no tengo ninguna foto con Juani, asique, puede ser que mi sonrisa junto a él sea distinita.
Volví junto a mi recuperado amigo Juan Ignacio. Y comenzamos a caminar, al principio en silencio. Intentamos subirnos ambos al skate a la vez, pero terminó siendo un fracaso y terminamos estampados contra el suelo riéndonos sobre nosotros mismos. Este chico definitivamente me entretenía.
Volví al anochecer a casa, tomé el teléfono y marqué el número de Juani, le tomó dos timbradas atenderlo.
- ¿Hola? - se escuchó al otro lado de la línea.
- Tengo secuestrada a tu hermana. - bromeé.
- No tengo hermanas.
- Me arruinaste el chiste Juani. - comencé a reír.
- Fefi, cómo no me di cuenta. - rió.
- ¿Ya llegaste a tu casa? - reí por mi propia pregunta idiota y obvia.
- No, fijate que estoy en tu casa.
- Jodeme, ¿dónde? que no te veo
- Atrás tuyo.
- Estoy apoyada contra una pared. - dije en forma delirante.
- Yo soy esa pared....
Y así pasaron las días, riéndome junto a él, patinando, haciendo gimnasia, estudiando inglés, francés, natación, gimnasio. Simplemente era todo tan perfecto.
- Te amo Fefi. - me confesó Juani quien tenía su cabeza apoyada en mis piernas.
- Yo también Juani, te juro que te amo. - lo miré fijamente durante un instante pero luego corrí la vista, si le sostenía la mirada me vería tentada a sus labios y eso era algo que ninguno de los dos quería.
- Yo sé que estoy con otra... y no quiero lastimarla, pero si algún día cortamos, me gustaría empezar a salir con vos, si me das otra oportunidad.
- Yo soy la que debería pedir otra oportunidad. Pero quizás te de el privilegio de salir conmigo - comencé a reír.
Ese día me traía tantos buenos recuerdos, había sucedido casi una semana después de que saliera en tercer lugar en la competencia. Dos días más tarde Juani se enteró que yo era virgen. Si exacto.
Nicolás mi amigo estaba molestándome porque yo nunca había... concretado con nadie para decirlo sutilmente.Mi respuesta no fue justamente muy femenina. Juani vino hacia nosotros y Nicolás le espetó en que se apurara a deslforarme así estaba de mejor humor.
- Es que me parece poco creíble -me dijo muy serio.
- ¿Tan puta me ves? - lo miré enojada y comencé a caminar hacia mis amigas en el patio del recreo.
- Tenés diecisiete años. Estas muy partible. Sos hermosa nunca imaginé que alguien como vos no lo hubiese hecho todavia.
- No nunca lo he hecho y no es algo de lo que me guste hablar ¿ok? - si, admito que me siento bastante avergonzada de todavía no haber tenido mi primera vez y no creo en ese alguien especial, sólo creo que... quiero hacerlo con alguien en quien confie y me sienta cómoda. No un extraño. Tampoco mi novio. Sólo quiero comodidad.
- Fefu - me abrazó y nos enfrentó, me quedé estática - no quiero que lo hagas con otro. Quiero ser el primero.
- ¿Para qué? ¿Para poder alardear de que le quitaste la virginidad a una chica que estaba bien buena? Todos mis amigos son hombres Juani, sé de lo que hablan, sé lo que les importa. No me creas tan inocente.
- Yo nunca diría nada que vos no quisieras que dijera. Te respeto Fefi. No quiero que pienses que soy un calentón. No te estoy diciendo que mañana voy a ir a coger a tu casa, sólo te digo que cuando estés lista, quiero ser quien esté a tu lado y con quien vos quieras hacerlo. Si no querés... me va a doler, si, pero esta bien.
Efectivamente este chico me podía, me solté de su abrazo y puse mis labios en su oído
- Cuando estes soltero. Tenés el privilegio de ser el primero - me separé y fui a recostarme sobre la falda de Pau, con quien últimamente estábamos algo distantes.
Ya habían pasado casi dos meses y con Alejandro nunca habíamos llegado a nada, sólo dos salidas. Algo que me hacía sentir bastante mal, nadie se aburría de mi, por lo general era al revéz
Era domingo y facebook estaba aburrido cuando Juan Ignacio Cantú paso de estar en una relación a estar soltero. Era la una de la mañana, por lo que no lo llamé a su casa y como de costumbre no tenía crédito. Le hablé pero lo único que me dijo fue "mañana te cuento"
Corrí hasta el en el primer recreo y lo abracé hasta dejarlo sin respiración.
- ¿Qué pasó? - lo bombardeé sin vueltas con respecto a su repentino cambio de situación sentimental.
- La dejé, empezó a decir que no le daba el suficiente tiempo, que siempre era el skate antes que ella. Pero ella también sabe andar, yo le enseñe y en ese entonces estaba todo bien. Y me empezó a decir que hay otro chico. Entonces se la hice cortísima. Te dejo libre.
- ¿Estas bien?
- Federica, te amo a vos. Me importás más que cualquier otra persona en el mundo. Grabatelo en la cabeza.
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| Resalta lo importante para crear arte. |

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