martes, 12 de julio de 2011

Ordinary Girl 4.

- Sos bonita - Ale me dio un dulce beso en los labios - demasiado bonita. - volvió a besarme.
¿Qué puedo decir? Las cosas iban bastante bien... Alejando acababa de volver de una competencia, era nuestra segunda cita, en mi casa y con las parejitas de nuevo, aunque no todo estaba justamente bien. Pau y Emir estaban discutiendo sin motivo alguno y Stefi hablaba por teléfono con alguien más, mientras que su novio se dedicaba a estar en la computadora y así estaban desde hacía dos horas.
- Creo que es hora de irnos - dijo Emir entrando a donde nos encontrábamos.
- ¿Tan pronto? - pregunté algo decepcionada.
- Perdón Fede, tenemos entrenamiento mañana temprano. - se excuso Sami, el novio de Mery.
- Aparte, ¿vos no tenes una competencia mañana? - inquirió mi saliente.
- Ah, si, hay una pero no estoy segura si ir o no.
Todos los hombres se fueron y quedamos nosotras, hacía por lo menos cinco meses que no nos reuníamos las chicas solas. Sonreí alegre y le arrebaté el teléfono a Stefy, corté y las obligué a sentarse en los sillones.
- ¿Se dan cuenta de qué tan pendientes estan de sus novios ? Excepto algunas peleas que vi. Pero por favor. Hacía meses que no estamos juntas, solas. ¿Hace cuanto? ¿No extrañan nuestras charlas bizarra, nuestras horas de chismes, salir de compras juntas? - comencé pero Laura interrumpió mi monólogo.
- Quizas vos te hayas perdido, porque nosotras estuvimos bastante en contacto durante las vacaciones, todos  los domingos eran santos, compras o películas. ¿Vos dónde estabas? Drogada por ahí. - golpe bajo.
- Pase mis vacaciones con mi madre. No se si te acordas que ella vive en Estados Unidos Laurita. - contesté algo enfadada.
- Si, esta bien eso. Pero ¿y antes? - preguntó Mery.
- Perdonen, no me gusta ser la que sobra. Desde que todas ustedes estan de novias hacen todo con ellos, de lo único que hablan es de ellos. Me acuerdo de varias salidas en donde todas estaban entes mensajeandose, hablando o chateando con ellos. A cualquiera le molestaría eso. - me defendí.
- Deberías habérnoslo dicho - contestó Lau.
- Y lo hice, juro que lo hice y más de una vez. Con los "cortenla con los telefonitos", "dejenlos respirar", "¿me dan bola?", "¿Hola?".  - cité histérica.
- No es nuestra culpa que no te gusten los compromisos Fede - repuso Paula, mi mejor amiga.
- FUCK OFF. - grité y me fui a la cocina y encendí un cigarrillo. Escuche un "ya se puso a fumar".
No hace falta decir que fue todo lo que vino después, risas falsas, historias sin importancia. Y yo llorando en mi habitación, encerrada con música bien fuerte para poder desquitarme. Y dormirme así. El celular se apago en mitad de la noche, se quedó sin batería y Tomy estaba colgando de mi ventana, me asomé y lo ayudé a terminar de subir. Esto si que era fuera de serie.
- Tomy, ¿qué haces acá?
- ¿Qué hago acá? Golpee la puerta y no me respondiste y me trepé por la ventana.
-Si pero, ¿por qué...? Oh, la competencia.
-Es en media hora y todavía no salis de acá.
- No estoy de muy buen humor... estoy mal.- le conté esperando a que me preguntara porqué, pero NO.
- ¿Y? Anda y dejale la boca cerrada a todos esos hombres que dicen que vos sos una nenita que no sabe ni subirse a la tabla. Porque sinceramente no te puedo defender con palabras, necesitan hechos.
- Wow... dijiste algo coherente e inspirador. Si te das media vuelta me visto.
Me puse lo primero que encontré, tome mi tabla y estaba dispuesta a ir. Asique nos pusimos en movimiento y estuve ahí justo a tiempo, lo bueno siempre se hace esperar.
Me quede viendo la competencia, quedaba a unos dos kilómetros de mi barrio, pero era una buena zona, me percaté de que no había divisiones, de ninguna clase, ni edad, ni por altura y mucho menos que por sexo, pero todos los jueces eran hombres. Me recordó a gimnasia artística, los hombres evalúan los movimientos que realizamos, cuando ellos, en realidad no compiten de nuestra misma forma, sus rutinas suelen ser violentas, rápidas y sin gracia, mientras que las nuestras buscan belleza y ellos no evalúan eso. Buscan acción en todo momento, que algo emocionante suceda.
La mentalidad de los hombres es tan limitada a veces que hasta podría decir que me sorprende. Pero en realidad no lo hace, conviví hasta mis diez años sola, con tres hombres, oh cierto, tengo un hermano, Bruno, es bastante mayor que yo, casi diez años, pero vive en Europa, al parecer quería alejarse de todos. Ni siquiera volvió para el funeral de Agustín. No creo que vuelva jamás.
- ¿Estas lista? - le guiñe un ojo a Tomy y me dirigí a la plataforma desde donde debía empezar.
Lo tenía todo planeado, los hombres quieren acción, los hombres van a tener acción, me saqué esa remera varonil que levaba puesta y me quedé con la parte superior de la malla, y sentí una ovación por mi cuerpo. sacudí mi cabello enredado y cuando oí la bocina que me indicaba que debía comenzar, la adrenalina volvió a invadir mi cuerpo y casi por inercia me deslizaba sobre la pista realizando esos trucos que tan bien me salían.
Pero no fue suficiente, o quizás si. Después de todo salir en el tercer puesto en una sociedad machista no esta tan mal. Miré a mi alrededor en busca de Tomy, pero me topé con la mirada de Juani, estaba tan hermoso con su pelo alborotado, corrí a abrazarlo.

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