- Puedes ver el resto de la casa, no hay nadie más - murmuró el compañero de cuarto de mi hermano, quien echó seguro a la puerta...
Y allí caí en que me había subido al auto de un extraño que sólo me había dicho el nombre de mi hermano y el mío, había dejado que me condujera hasta su casa, en donde no había nadie, nadie sabía que estaba allí, iba a violarme, seguramente a matarme o secuestrarme para luego pedir una recompensa. Me quedé estática y el se recostó sobre el sillón y encendió el enorme LED que colgaba desde una de las esquinas. Caminé con cuidado hasta la cocina y tomé un cuchillo que había allí, sólo en caso de emergencia, lo oculté bajo una de las mangas de la campera del colegio. Estaba con el uniforme del colegio aún. En la cocina había una mesa con seis sillas, me parecía una exageración sabiendo que sólo vivían allí dos personas, a un lado de la cocina había un pequeño pasillo que saba a un área circular bastante grande donde habían cinco puertas una de las puertas daba al pasillo que acababa de recorrer para llegar hasta ese sector, otra daba a un muy amplio baño. Una de las puertas estaba cerrada con llave. Otra, que tenía un muy buen grafitti de una mamushka daba a una habitación bastante ordenada, donde habían muchos libros, dibujos, pequeños cuadros y artesanías. Otra de las habitaciones tenía varios cuadros colgando de las paredes, pero estaba completamente vacía, supuse que en esa me iba a quedar yo. La siguiente puerta daba a un cuarto completamente desordenado, habían revistas tiradas en el piso, fotos pegadas en las paredes, ropa sucia y no olía para nada bien.
- Ya habéis visto todo - dijeron a mis espaldas y me llevé un buen susto.
Ahora que lo pensaba Dimitri tenía un asento bastante español a la vez. Asentí con la cabeza y él tomó una de las fotografías del suelo. Me la tendió y en ella pude ver a Dimitri, la foto no era la mejor, pero se veía bastante bien, debajo de él estaba un chico con pelo corto, media sonrisa y ojos castaños. Era sexy debo admitir que mi propio hermano me parecía un bombonaso de primera. evidentemente esta en los genes esto de ser increíblemente irresistibles. No nos parecíamos tanto como recordaba. Ni siquiera sabía que él tenía ojos marrones. Mi memoria definitivamente me andaba fallando. ¿Y por qué supuse que era mi hermano el dela fotografía? Detrás decía Dimitri Pietvolka y Bruno Doto. Le dí la fotografía a Dimitri y me volteé hacia el área circular que mostraba cinco distintos lugares.- Genial. ¿a dónde lleva?- pregunte señalando la puerta que estaba cerrada con llave.
- Ah, lleva a una escalera. Es el mejor departamento, pues tiene toda una terraza, pero no tengo la llave, lo lamento, he perdido la mía y tengo que hacer una copia. Cuando llegue tu hermano quizás puedas subir. - asentí con la cabeza y presté atención a cada uno de sus movimientos. - Oye, esta será tu habitación, pero creo que antes debo limpiarla un poco, no es justo que duermas en un lugar lleno de polvo.
- Está bien, sinceramente no me importa. - silencio, incómodo silencio.
- Oye, Federica, ¿quieres algo?
- No esta bien.
Me senté sobre el sillón que era bastante cómodo. Saqué mi Ipad y allí estaba Juani conectado, le hablé algo nerviosa, y me hizo una escenita de celos por Nicolás...
Estaba en uno de los pisos del colegio y con Nico siempre estamos golpeándonos o demasiado amorosos, ese día habíamos pasado a los dos extremos, fue en la última hora de clases, cuando se suponía que ambos debíamos estar en Matemática. Me empujó, y por mi poca estabilidad caí al piso, y como se burló de mi, lo tiré al suelo y me subí sobre él para demostrar su derrota y mi triunfo.
Y Juan Ignacio creyó que yo estaba en otra cosa con mi mejor amigo. Y por eso había estado tan cortante, porque creyó que me perdería. Me reí por su ingenuidad y su ternura. Asique digamos que me dejé llevar un poco y le pregunté si quería ser mi novio y su respuesta... taran taran "eso me lo preguntas en la cara, pero lo mas seguro es que sea un si".
Si, exactamente, estaba sonriente y tenía muchas ganas de ponerme a cantar. Pero ¿cuándo lo volvería a ver? Sólo tiempo,después de todo yo lo había esperado unas muy merecidas semanas, tampoco es que por una semana en que me ausentara se olvidaría de mí. El no es esa clase de chico, ya saben, del que promete cosas en vano, del que dice cosas que no son reales. El es distinto. Es honesto, es sincero, es romántico, es dulce. Es el indicado. Lo puedo sentir. Se despidió de mi, ya que debía irse a patinar. Me quedé un rato dejandole mensajes a todo el mundo cuando una llave ingresó en la puerta y a continuación alguien entró por ella.
Era el chico de la foto, traía una camisa toda arrugada, una barba que llevaba varios dias sin ser afeitada, jeans oscuros. Me miró un poco desorientado.
- Hola - lo saludé con una media sonrisa.
- Llegaste - murmuró Dimitri reapareciendo.
- Siempre llego.
- ¿No le vas a dar un abrazo a tu hermana? - dijo sin mover mucho los labios pero su voz sonó bastante fuerte.
- ¿Mi...? Claro que si, pero... apesto. Fede, voy a bañarme y hablamos - le hizo un gesto a Dimitri y luego desapareció.
- Déjame adivinar. Mi hermano no tenía idea de que yo vendría y en realidad con la única persona que habló mi padre sobre mi, fue con vos.
- No es del todo cierto, habló con tu hermano, pero fui yo quien se hizo cargo de todo lo demás. - se explicó.
- ¿Alcohólico? ¿Drogadicto? ¿Cuál es su excusa? - pregunté con indiferencia.
- Su novia se mató en un accidente aéreo hace dos semanas y desde entonces esta así. - cerré los ojos, yo si sabía cómo se sentía ese dolor y Dimitri parecía ser muy consiente de ello. Abrí la boca para intentar excusarme - Esta bien, yo se que entiendes a tu hermano. Sólo pensé que si venía alguien de su familia, no se sentiría... solo. No es lo mismo un amigo que una hermana o un padre. Lamentablemente no lo es.
- Y justo dio la coincidencia del accidente de mi madre ¿verdad? - asintió - Ya estoy acá ¿no?
- Por suerte si.
Estuvimos hablando de cosas superficiales con Dimitri hasta que mi hermano volvió a aparecer en mejores condiciones. Me levanté y lo abracé unos segundos. No lo había visto en diez años después de todo. Sonreí y me separé de él.
- Bruno, tengo que decirte algo. Tardé un buen rato en reconocerte, pensé que tenías ojos claros, decime la verdad ¿qué le pasó a tus ojos? - lo miré con una sonrisa oculta y él rió.
- Se fueron oscureciendo poco a poco. Lo lamento hermanita. - sonrió ampliamente - De todas maneras, ¿por qué creciste? no me agrada eso, sé cómo son los hombres. Cuídate de ellos.
- Por favor, tengo diecisiete ya sé cómo son. Soy una de ellos - le guiñé el ojo - Quiero recorrer Praga, espero que tengas tiempo para mi.
- Tengo facultad en la mañana, pero Dimitri te cuidará mientras tanto - sonrió - Iremos a comer algo ¿quieren? Yo invito.
- Creí que estabas ahorrando - intervino su amigo
- No vale la pena, prefiero vivir el momento. Fede ¿cómo esta mamá?
- No tengo ni idea... Papá no me ha enviado ningún mail ni me ha llamado. Puede que siga en viaje todavía. - me encogí de hombros
- Esta bien, ¿que tal si te cambias? No mola que andes uniformada.
Tomé la valija y la llevé hasta la habitación empolvada, tomé una remera beige con una chaqueta marrón un unos jeans claros, borceguís marrones y los seguí. Caminamos unas cuadras hasta llegar a un restaurante, no era muy elegante, pero tampoco era un fast-food. Era decente, me agradó. Pedí una deliciosa lasagña. Y le conté a Bruno sobre el colegio, el nuevo barrio donde vivíamos, sobre la novia de papá y sobre Lautaro, mi medio hermano... Fue algo bastante tranquilo, caminamos luego de almorzar y mi sueño era increíble,nunca me acostumbraría al cambio de horario, asique llegué al departamento y me acosté a dormir...


