Parte dos.
Me apartó con brusquedad. Y dejé de sentir el frio contacto de sus labios. Me sonrojé, sintiéndome completamente avergonzada, no por el hecho de haberlo besado, no, eso no me preocupaba, es solo que me había rechazado, a mi nadie me rechazaba. Y eso, aunque no lo quiciera admitir era algo que me atraía aún mas. Lo miré fijamente durante un segundo a los ojos y desvié la mirada, no soporto mirar a la gente a los ojos.- ¿Por qué hiciste eso? - me espetó algo alterado.
- No lo sé... tenía ganas de hacerlo.
- No podes andar besando a todos los chicos que veas por la calle.
- Es el colegio, y en realidad, si puedo. - sonreí satisfecha y me dispuse a marcharme.
- ¿Podes dejar de huir de mi?
- Lo irónico es que vos deberías ser el que huya.
Seguí mi camino sin pensar demasiado en lo que acababa de pasar, no había sentido absolutamente nada, ni siquiera esa pequeña descarga de adrenalina, estaba en blanco. Como besar a un perro. Entré a la galería del colegio y comencé a recorrerla lentamente mirando cada pequeño detalle.
A veces siento como si todo, por mas pequeño que sea, es tan, grandioso y alucinante, una combinación de testuras, colores, ruidos, como si la vida tuviera su propio ritmo y nosotros sin saberlo nos amoldamos a ella casi por instinto. Aunque, claro, siempre hay gente que no logra hacerlo. Gente que cuando todos dicen verde, esa persona grita con toda su fuerza, casi con deseo de ir en contra del mundo, se hace escuchar diciendo anaranjado. Dicen que yo soy una de esas personas. Alguien que se hace notar, aunque este callada, vestida como una persona normal, y sin maquillaje, resalto. Quizás tengan razón. Ultimamente creo que si la tienen.
- Putita - dijo alguien cerca mio, me había quedado parada frente a un cartel que mostraba algunas actividades que hacía el colegio y si lo deseabamos podíamos incribirnos en ellas. Giré para ver quien decía eso, Nicolás. - ¿Qué mirás? ¿Buscas mas actividades?
- Claro que no, ni siquiera se cómo voy a hacer todo lo que estoy haciendo. Demaciadas cosas.
- Y más ahora que tenes novios.
- Yo no tengo novio Nico.
-Dale Federica, le partiste la boca a Juani.
- No Nicolás, Juani tiene novia, y yo respeto eso.
- Cuando yo tuve novia, no lo respetaste mucho que digamos - comencé a reirme.
- Es verdad, pero. Es tan horrible.
- Esta re rica Yamila.
- Mirá que los hombres nada mas se fijen en el cuerpo, es el peor delito del mundo, has visto su cara. ES UN DUENDE. ¿qué onda? Es desagradable.
- Al menos Yami es buena persona.
- Si, por eso la re insulta a su mejor amiga Mónica cuando no esta con ella. A mi la gente falsa no me va.
- Vos sos una persona falsa.
- No por ser fria significa que soy falsa.
- Federica, nunca expresas tu verdadero vos. - Lo miré con algo de... rencor.
Es cierto, no soy una persona de esas, pero a mis amigos nunca les miento, si tengo algún problema voy de frente. No voy a hablar de ellos a sus espaldas. Eso es algovalioso para mi. Digan lo que digan. No tenía ganas de escuchar cómo Nicolás me hablaba sobre Yamila, su amor platónico. El timbre del descanso sonó y seguí mi camino para llegar hasta el baño de mujeres, que casualmente, siempre estaba lleno de mujeres huecas que se peinaban y hasta maquillaban todo el recreo para llamar la atención de los hombres. Lo que yo llamo zorras. Y cómo no, ahí estaba Yamila. Una mas de las zorras.En el baño había un pequeño hueco en una de las paredes, busqué el paquete de cigarrilos que guardaba allí, junto al encendedor y me puse a fumar dentro de uno de los cubículos. Soportando los estúpidos comentarios de todas esas chicas plasticas como "¿quién está fumando?", "el humo del cigarrillo se me impregna en el pelo y no me gusta" , "deja de fumar".
Salí bajo las miradas acusadoras de todas las zorras y seguí mi camino, haciendo caso omiso a todas las personas y fui directo hacia donde se encontraba Gabriel, y lo abracé. Me quedé colgando de su cuello y detrás mio vino Nicolás apoyando todo su bulto en mi.
- A ver, a ver, Nicolás, saca esa cosita. - le dije apartandolo.
- Ya quicieras que fuera chiquita.
- Mide diez centimetros es una nada. - dije riendome.
- ¿Ah si? Pero bien que querés que te la ponga
- Si, obvio me muero de las ganas - puse los ojos en blanco.
- Sabes que si FedeRICA.